jueves, 19 de septiembre de 2013

Expulsada del cielo

Te veo sonreír, una sonrisa pícara que me dice exactamente lo que estas pensando que me invita a abrazarte fuerte hasta encontrar ese hueco en tus hombros en el que me cobijo, caer rendida en ellos...

Enredarme entre los espacios de tus manos, besarte el cuello y hacer que hasta la ultima fibra de tus brazos se erize, buscar un pedacito de cielo en casa, en el cual no exista ni una partícula que nos distraiga de nuestro edén..

Morderte, besarte el ombligo y susurrarte cuanto te amo, tener tu cuerpo junto al mío, apaciguar estas ganas de vivir un idilio que no tenga final, que sea acompañado por esta juventud que nos inspira locura y libertad, bebernos a sorbos la luna, desgastarnos los labios.


Perdernos, encontrarnos, corromper nuestros limites, arañar tu corazón y de paso un poquito de tus omóplatos, besarte hasta que logre apagar el incendio de mi alma, sentir cómo las respiraciones se coordinan, hacerle honor al amor, a la lujuria y al pecado.Verte con la piel enrojecida, el corazón acelerado, y sentir cómo San Pedro me abre las puertas del cielo.


Bajar la guardia para permitir que abras la ventana de mi vida, detengas el reloj, revuelvas las sábanas y enamorarnos para encontrar el final y volver a encontrarnos frente a frente, piel a piel para volver a jugar este interminable juego de la seducción. 

Despeinar tu cabello, volverte a besar, verte sonreír. Sentir tus cómo tus piernas flaquean, mientras las mías se llenan de escalofríos, sonreírnos y entendernos con la mirada cuando veo tus rodillas raspadas y mis codos desgastados, entender que tú me haces sentir cómo si se me hubiesen sido cerradas las puertas del cielo por mucho tiempo... 

Tener en la mente trazado el mapa de tu espalda, para encontrar otro camino todos los días, otra forma de encontrar el fin del mundo y volver a empezar en nuestro propio planeta. 





Eso es a lo que los humanos llaman amor.

Yo le llamo Nosotros :3

domingo, 1 de septiembre de 2013

Corriendo bajo la lluvia.

Podía verte, acostado en tu cama, mirando este cielo que iluminado esta, sin en cambio parece que en cualquier momento se soltará una tormenta, te veo, volteandote y mirando a la pared y preguntandote tantas cosas, cosas que a pesar de estar a kilómetros de mi, puedo escucharte gritar, queriendo golpear todo a tu paso, pero recordando la promesa que te impide hacerlo, te frustras más por no poder hacerlo, siento cómo tú corazón late rápido, a unas 100 lagrimas por minuto, mientras olvidas que el mío esta sincronizado con el tuyo, que desde que decidieron correr juntos bajo la lluvia, se volvieron uno mismo, y que la emoción, la alegría y el dolor se siente en ambas partes. 
Me tienes en el filo de la corniza, me tienes a metros del piso, a punto de caer de esta cuerda floja que me pones, empieza a faltarme el aire, el sol, y la cordura. 
Todo esto, que puedo perder, que si se va, ya no importa, porque sin ti, no tiene sentido. 
Fiel a tus costumbres de intermitencia emocional, mantengo la cordura, imposible situación cuando quiero salir corriendo a buscarte, y mis ojos borrosos, llenos de lluvia y llanto me impiden ver a donde voy... 
Sólo quiero que tu y yo nos sentemos, coloquemos esas cartas que nos molestan, todo aquello que no encaja en nuestras vidas, dejar de morderme el labio sola, que llegues me abraces, te besé y demos vuelta a esta página que no nos deja escribir tantas historias, seguir así adelante con nuestras vidas, escribir besos en nuestra piel, amarnos hasta que arda, pelearnos, odiarnos, y volvernos a amar en un giro de frenesí y pasión. Así somos, inestables, perfectos, locos, y es por eso que sómos el uno para el otro. 

Mientras escribo esto, el hueco en mi pecho, se hacía más y más grande, no cómo una herida, sino cómo una ausencia, no cualquiera, no de esas que duelen pero son soportables, no, tú ausencia no es cómo ninguna otra, es un espacio que me atraviesa, que hace que el llanto emane de mi cómo agua de manantial, que me hace prender una vela, tomar más café del habitual y me parte en dos, estallando todo en mi interior... 




Sabía perfectamente que perdería, si se quedaba otro día, no iba a largarse jamás...