viernes, 22 de julio de 2016

Valiente.

Un día.


Sólo un día nos toma el ser valientes, el pedir permiso a nuestros padres para ir a la fiesta que deseamos, el decirle a tú madre lo que deseas estudiar, el pedir perdón a un amigo, el confesar tus sentimientos.

Ahora la pregunta radica en saber o si quiera poder entender, el porqué no lo hacemos. ¿Que clase de banalidades o prejuicios nos separan de hablar?.
¿Serán acaso nuestros miedos los que nos controlan? Tal vez durante mucho tiempo estuvimos negando a nuestra alma él poder saber la respuesta a todas esas interrogantes.

Sobretodo para las personas que se manejan con una bandera independiente y sin barreras, es difícil aceptar que él miedo nos domina, que nos frena y en ocasiones nos separa de nuestros sueños.
Pero que sucede cuándo ya no puedes aceptar vivir entre fronteras, cuándo descubres que hay una luz al final del camino, cuándo observas de lejos el sueño que siempre perseguiste y que por vivir en esta sociedad monótona y cuadrada dejaste ir.

¿Volverías a dejarlo ir?

Tal vez lo único que esperas es una señal, pero seamos realistas, no vas a levantarte un día sabiendo que ese es "el día" de ser valiente.
Tal vez hoy sea ese día, tal vez dentro de 10 años.
Simplemente vas a hacerlo, nada te va a detener, el miedo quedará atrás, o incluso te acompañe en el camino cómo un sabio consejero.

Hoy miro a mi ventana y sé que ese día tal vez no este tan lejos.

¿Y el tuyo?

viernes, 4 de marzo de 2016

Ella es...

Ahí estaba él, enamorado de Lucía, mientras la veía caminar bajo la lluvia, mientas tomaba su café...
Todo de Lucía lo enamoraba más, aquellas manías que tenía, sus delicados ojos, sus ligeros pliegues que se marcaban cada que sonreía, ella era el soundtrack de su vida, Lucía era otra forma de poesía.

Él siempre tomaba el mismo tren que Lucía, simplemente para verla sonreír, para escuchar sus historias, para ver el atardecer a través de sus ojos, para poder verla empañar el cristal con su aliento y contemplarla sólo unos cuantos minutos. A veces él creía que sus sentimientos jamás iban a ser expresados, jamás iban a poder ser dichos en voz alta.
Su más grande deseo era poder pertenecer a ella, ser todo y nada a la vez, poder aprender uno del otro, abrazarla en la lluvia, acurrucarse en tardes frías, comer un helado y hacer de sus vidas una película.

Porque eso era Lucía, ella significaba la perfección y los defectos, un ser divergente.
Pero cómo iba a confesarle su amor, si ella no tenía ni idea de ese sentimiento hasta que una tarde, platicando de banalidades, él empezó a hablar balbuceando y tembloroso, tratando de explicarle todo lo que venía sintiendo durante años, decirle que la amaba, que entendía su sufrimiento, él quería parte ser parte de su felicidad, hacerla entender que no había nada más que necesitará en su vida que no fuera ella, porque si Lucía estaba a su lado, nada le faltaría.

No sabía muy bien cómo explicarle todo esto, nada le importaba más, en este punto, él creía que si no lo decía explotaría, simplemente quería abrazarla y darle todo lo que él tenía dentro de su corazón guardado desde hace tanto tiempo y sin prisas, hacerla feliz, una vida entera.

Para proponer y construir, para aprender, para que su voz fuera el camino y recordar este momento en el futuro cómo el inicio de su historia.

Mientras temblaba, le confesaba su amor, veía en los ojos de Lucía la sorpresa, el sol salía y la ciudad despertaba. Él se sentaba a su lado, sin pensar, sin hablar, esperando una respuesta, esperando que ella le tomará la mano y le correspondiera la mirada.

Pasaban los minutos y Lucía sólo veía al infinito sin darle una respuesta, el simplemente sabía que si tenía esa oportunidad, esa tristeza que había en su alma, jamás volvería.

Pero ahí estaba sólo tomándolo de la mano, sin decir nada y el, nervioso esperando una respuesta algo que jamás iba a llegar, a unas palabras que jamás iban a ser dichas, a ese beso que jamás iba a suceder y a este momento que poco a poco se esfumaba.

Pasados los minutos, Lucía volteó y tomó su hombro amistosamente, se acercó despacio hasta estar frente a frente, esperando el deseado encuentro de sus labios.

Justo en ese momento, donde él sabía que Lucía era la vida, la muerte, el sol y la luna todo en una misma mujer, justo ahí, ella lo soltó de la mano y se alejó caminando y perdiéndose en una sola dirección, para que así él despertará de uno de tantos sueños que tenía, en donde le confesaba su amor.
Un sueño más acerca de Lucía, porque ella era la mujer que jamás adivinaría sus sentimientos, aquella estrella fugaz que no avisa, la calle que nunca conocería, el viaje que jamás emprenderá y la esperanza que nunca morirá...


jueves, 19 de septiembre de 2013

Expulsada del cielo

Te veo sonreír, una sonrisa pícara que me dice exactamente lo que estas pensando que me invita a abrazarte fuerte hasta encontrar ese hueco en tus hombros en el que me cobijo, caer rendida en ellos...

Enredarme entre los espacios de tus manos, besarte el cuello y hacer que hasta la ultima fibra de tus brazos se erize, buscar un pedacito de cielo en casa, en el cual no exista ni una partícula que nos distraiga de nuestro edén..

Morderte, besarte el ombligo y susurrarte cuanto te amo, tener tu cuerpo junto al mío, apaciguar estas ganas de vivir un idilio que no tenga final, que sea acompañado por esta juventud que nos inspira locura y libertad, bebernos a sorbos la luna, desgastarnos los labios.


Perdernos, encontrarnos, corromper nuestros limites, arañar tu corazón y de paso un poquito de tus omóplatos, besarte hasta que logre apagar el incendio de mi alma, sentir cómo las respiraciones se coordinan, hacerle honor al amor, a la lujuria y al pecado.Verte con la piel enrojecida, el corazón acelerado, y sentir cómo San Pedro me abre las puertas del cielo.


Bajar la guardia para permitir que abras la ventana de mi vida, detengas el reloj, revuelvas las sábanas y enamorarnos para encontrar el final y volver a encontrarnos frente a frente, piel a piel para volver a jugar este interminable juego de la seducción. 

Despeinar tu cabello, volverte a besar, verte sonreír. Sentir tus cómo tus piernas flaquean, mientras las mías se llenan de escalofríos, sonreírnos y entendernos con la mirada cuando veo tus rodillas raspadas y mis codos desgastados, entender que tú me haces sentir cómo si se me hubiesen sido cerradas las puertas del cielo por mucho tiempo... 

Tener en la mente trazado el mapa de tu espalda, para encontrar otro camino todos los días, otra forma de encontrar el fin del mundo y volver a empezar en nuestro propio planeta. 





Eso es a lo que los humanos llaman amor.

Yo le llamo Nosotros :3

domingo, 1 de septiembre de 2013

Corriendo bajo la lluvia.

Podía verte, acostado en tu cama, mirando este cielo que iluminado esta, sin en cambio parece que en cualquier momento se soltará una tormenta, te veo, volteandote y mirando a la pared y preguntandote tantas cosas, cosas que a pesar de estar a kilómetros de mi, puedo escucharte gritar, queriendo golpear todo a tu paso, pero recordando la promesa que te impide hacerlo, te frustras más por no poder hacerlo, siento cómo tú corazón late rápido, a unas 100 lagrimas por minuto, mientras olvidas que el mío esta sincronizado con el tuyo, que desde que decidieron correr juntos bajo la lluvia, se volvieron uno mismo, y que la emoción, la alegría y el dolor se siente en ambas partes. 
Me tienes en el filo de la corniza, me tienes a metros del piso, a punto de caer de esta cuerda floja que me pones, empieza a faltarme el aire, el sol, y la cordura. 
Todo esto, que puedo perder, que si se va, ya no importa, porque sin ti, no tiene sentido. 
Fiel a tus costumbres de intermitencia emocional, mantengo la cordura, imposible situación cuando quiero salir corriendo a buscarte, y mis ojos borrosos, llenos de lluvia y llanto me impiden ver a donde voy... 
Sólo quiero que tu y yo nos sentemos, coloquemos esas cartas que nos molestan, todo aquello que no encaja en nuestras vidas, dejar de morderme el labio sola, que llegues me abraces, te besé y demos vuelta a esta página que no nos deja escribir tantas historias, seguir así adelante con nuestras vidas, escribir besos en nuestra piel, amarnos hasta que arda, pelearnos, odiarnos, y volvernos a amar en un giro de frenesí y pasión. Así somos, inestables, perfectos, locos, y es por eso que sómos el uno para el otro. 

Mientras escribo esto, el hueco en mi pecho, se hacía más y más grande, no cómo una herida, sino cómo una ausencia, no cualquiera, no de esas que duelen pero son soportables, no, tú ausencia no es cómo ninguna otra, es un espacio que me atraviesa, que hace que el llanto emane de mi cómo agua de manantial, que me hace prender una vela, tomar más café del habitual y me parte en dos, estallando todo en mi interior... 




Sabía perfectamente que perdería, si se quedaba otro día, no iba a largarse jamás...


lunes, 3 de junio de 2013

Amor en tiempos de frenesí.

Había sentido su corazón palpitar, pero nunca de esta manera, contaba cada latir, hasta 12 latidos, luego empezaba a contar de nuevo, me entraba por los poros una sensación de comodidad, de bienestar. Algo que pasa sólo cuando llegas de un largo viaje a casa, donde te sientas en el sofá favorito de tu sala, avientas las cosas, y agradeces por fin estar en casa. Así me sentía entre tus brazos. En casa. Todo me llevaba hacia a él, a sus ojos, esos ojos que me guiaban al paraíso, que cuando veo que sus pupilas dilatan el mundo se me llena de amor, de vida, de esperanza, esos labios que me saben a miel, se convierten en mis enemigos a la hora que empiezan a rozar los míos, ese par que es culpable de que me tiemblen las piernas y pierda cualquier tipo de auto control. Esas manos que parecen tocadas por Dios, que me hacen enchinar la piel, que hacen que se me doblen las rodillas y mi corazón corra cuál corcel.

Después de dejar destruido a mi corazón, después de que lo dejaron desangrando en la calle, llega él a curar mi herida, a levantar y delicadamente unir hasta el más mínimo pedazo de mi destrozado corazón que si no hubiera sido por él, hubiera ido a parar a la basura. Pacientemente lo veía remendarlo, cuando hacían falta piezas, este ángel, que seguía sin entender porque estaba allí, tomaba partes cuál refaccionaria de su corazón para terminar de arreglar el mío...

Sus ojos me recordaban a las vetas de la madera, esa sonrisa pícara pero discreta, en armonía con las huellas que iba dejando al repararme, eran semillas que se iban alojando en mi alma, me empezaba a sentir en deuda con él pero cada vez que me besaba sentía que la única manera de retribuirle tanto era amándolo con tanto frenesí posible, con tanta locura que hasta me quemaría la piel en el intento, amarlo es tan fácil y tan vital cómo respirar.  
Cada vez que él esta hablando, espero no lo note, pero amo perderme en la penetrante oscuridad de sus pupilas, sé que cuando habla de algo verdadero, sus pupilas se dilatan, cuando me promete cosas con el corazón por ejemplo. 

No me importaba su pasado, me importaban las heridas que llenaría con mi amor, no me importaban las cicatrices, me importaba tener los suficientes besos para cubrirlos, no me importa otra cosa que no sea él. Él, ese maravilloso hombre que no viene sólo, viene lleno de verde esperanza, de promesas azules y mucho amor, un futuro que parece sacado de el mejor cuento de Disney, no era un príncipe, ya estaba cansada de esas chingaderas, no. Él era mejor que eso, era mi hombre, en carne y hueso & que era más mágico e intenso que cualquier otra forma de amor. 

Podría fácilmente voltear a llorar por mi pasado, podría negarlo, pero no, hasta eso él lo convierte en algo diferente, mi pasado, mi dolor, mi llanto me han traído hacia él, ese maravilloso hombre que quiero amar tan profundo cómo un suspiro y tan eterno cómo el universo. Nuestro amor crece cómo una orquídea, delicada, perfecta, exótica, una belleza deseada por muchos, lograda por pocos...

Seguiría hablando horas & horas de él, pero no quiero que nadie más se enamoré de él, de algo más que mi novio, mi amigo, mi todo, basicamente el amor de mi existencia, porque mi vida no es suficiente para amarlo...



domingo, 28 de abril de 2013

Eterna Primavera

Después de tantos meses en busca de un refugio, un hogar para mi inválido corazón. Estar buscando a esa persona que se atreviera a recoger, arreglar este corazón, que parecía salido de una escena de terror. Creí que sólo en sueños podría volver a ser feliz. Contigo encuentro mil y una formas de serloCuando me miras a los ojos, me dices que me quieres, que todo estará bien. Encuentro mi paraíso, mi pedazito de cielo en la tierra, eres la luz que hace desaparecer mi oscuridad, mis fantasmas, mis pesadillas.

Cuando te tengo en mis brazos, me quedo paralizada & quiero decirte que jamás quiero irme de ahí, el lugar más seguro, justo cuando te tengo a mi lado, buscándote tanto tiempo & ahora estás aquí. Sonrío, y visualizo todas las cosas maravillosas que han pasado & pasarán. Llegando en un momento crucial, complicado para ambos, pero al tomar mi mano sé que con tu mirada me preguntabas ¿Porqué tardaste tanto? 

Quisiera quedarme a tu lado, callados, abrazados, diciendo todo y nada, ocupando las miradas para hablar, sin nada que nos preocupe, sin nada que nos pueda separar, porque ahora eres parte de mi vida, tan fundamental cómo el aire, tan sencillo de respirar, dándome vida en cada segundo, haciéndome falta cuando no estás. Este amor, en cuanto nos vimos ya estaba floreciendo. Mira que tuvo que llegar la primavera para que creciera, y ahora la vida nos tiene enamorados, en ese momento que mire tus ojos, cuando pronunciaste esas palabras mágicas, donde tus besos me supieron a Sol, donde el perfume de tu piel tenía el olor de los cerezos. 

Adiós Invierno para siempre. 


Ahora en tus ojos siempre será primavera, en tus brazos verano & yo amaba la temperatura de tus siempre cálidos brazos. Nunca me había encontrado tan feliz que no pudiera yo describirlo, simplemente hace falta escuchar el latido de mi corazón para comprender que esta pasando. Saber que así será, bonito cómo desde el día que nos conocimos, saber que ahora te sentiré en mi corazón a donde quiera que vayas, te siento en cada parte, en todo el cuerpo, en todo momento.





Puedes confiar en que tu corazón a llegado a un buen hogar...



lunes, 22 de abril de 2013

Una rota para un descosido.

Verte de pie, tan bello cómo siempre, hay algo en tu mirada que me dice que eres el corazón más puro con el que me he topado. Tú sonrisa, al igual que la mía, se veía rota, pero claro cómo buenas maquinas productoras de felicidad, sonreíamos para esta vacía sociedad. Claro, es más fácil fingir una sonrisa que explicar cosas que la gente juzgaría conforme empezarás a contar tus desventuras. Así eramos rotos, un completo desastre. 
Nuestras heridas compaginaban de una manera aterradoramente perfecta, nos habían dañado tanto, justo para que llegará el otro y nos arreglara. Nos habían dicho locos, y si lo eramos. Pensar que todo comenzó con un baile, algo que conecta personas & si definitivamente esa noche fue mágica. 

Por dentro estaba muriendo de algo, y te vi, tomaste mi mano & definitivamente algo en mi cambio, empezaste a cambiar tantas cosas, yo en ti, tú en mi. Tan diferentes, tan iguales, tan perfecto. 

A veces me daba miedo aceptar la realidad, pero es que tanto tiempo que mi corazón estuvo rompiéndose  pero ahora a tu lado me siento la mujer más confiada del mundo, tanto que parece vamos flotando. Una aureola de perfección nos rodea, pareciera que llevamos años de conocernos & difícil de creer lo rápido que las cosas se dieron. Una vez me dijiste que tal ves nos conocíamos de otra vida & llegamos a esta para enamorarnos. Lo más seguro es que sea cierto, que tuvimos que vivir vida & media para rompernos, caernos, hacernos pedazos el maldito corazón, estar en la calle de la desolación, para poder sentir la ilusión, el amor correr por cada poro de nuestra piel, vivir del otro, vivir sin el otro, ser el otro, todo al ritmo de un sólo latir. Sabia que eras diferente por la forma en la que te derrumbaste en mi. 



"Es gracioso, dijiste que nunca lo lograríamos y mira cuan lejos hemos llegado.
Eres un desastre...
Pero de ti, estoy enamorada."