Justamente ahora... Llegas con tus ojos de asesino... Me encanta esa manera tuya de arreglar mi perforado corazón que sin ti hubiera ido a parar a la basura, llenando todos esos huequitos que mi en mi pecho existían...
No sólo eso, arreglaste todo, iluminaste mi oscuridad, esa con la que luchaba cada noche, que quería comerme viva, mis sombras que me impedían dar un sólo paso... Todo eso que me tira al suelo, ya no esta. No es lo mismo luchar con sombras en la perpetua oscuridad que con la ayuda de esa luz que pasivamente se va asomando llena de promesas de un mejor mañana. Sabía que no iba a ser sencillo alejarse de esta torrencial lluvia... Tal cómo se lo dije un día, si te vas, todos los días lloverá, sin embargo no le importo, se fue, me dejo en plena lluvia & a veces volteaba a verme bajo la comodidad de su sombrilla, me miraba con esos ojos inescrutables que el tenía. Y así estaba yo, bajo la lluvia, con cada gota, un trozo de mi alma caía, había perdido todo, con cada relámpago una memoria venía, creía que jamás me iba a sentir cómo antes de la tormenta. Pero llegaste tú, con toda esa jovialidad característica de un sol, tan apagada estaba yo, que tú llegada no me causo gran impacto, creía que ibas a ser cómo esas luces que se filtran a través de las nubes, que nos dan ilusión de que la tormenta esta terminando, creía que eso eras. Una ilusión.
Ahora veo mi cielo, veo luz, veo sombras, pero cada día volteo & veo el sol. ¿Sabes lo maravilloso que es ver luz? Tienes tanto resplandor para dar & llegaste con la persona más gris de este planeta. Salvaste mi cielo. Salvaste mis días. Salvaste mi vida. A veces me siento un poco culpable por empaparte de esta lluvia, mancharte de gris, pero eres tan tú, que tienes esa bonita capacidad de hacerme ver hasta la lluvia bella. Me hiciste ver que no tenía porque vivir bajo la lluvia, que no era lo que quería para mi vida. Adoraba tanto su luz, que no podía dejarlo, no puedo dejarlo, tanto brillo es adictivo & sé que si él llega a marcharse, mi destino estará plagiado de tormentas, tal cómo un día común en Londres. Mis ojos empezaban a adorar la dosis de sol... Por primera vez en mi vida, sabía que tenía muchas cosas rotas que arreglar, pero sabía que no lo haría sola...
Mi corazón, tendría un buen hogar.
Mi corazón, tendría un buen hogar.

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